Wilderness Adventure

CARRERA A SAN MARINO

September 12th, 2007

Recuerdo mucho que en la década de los ochentas, cuando aún estaba en el colegio me gustaba ver por la televisión las carreras de
la Fórmula 1. Qué niño no ha soñado con ser el piloto de uno estos bólidos y rebasar a sus competidores ante al sombro general para luego cruzar la meta con la banderita cuadros y subirse al podio de los ganadores donde mojaríamos con champagne a todo el mundo. Durante todos los domingos de esas épocas no salía de mi casa para nada con tal de ver todo el campeonato, a veces no me importaba y me levantaba muy temprano, casi de madrugada para ver las competencias que se realizaban en otros países que, por sus husos horarios, no coincidían con mis horas normales de vigilia. Recuerdo que me gustaba mucho el circuito de Mónaco y el de Bélgica pero en especial quedaba fascinado con el circuito de San Marino. No estoy seguro a qué hora era exactamente que se corría dicho circuito en el país del mismo nombre pero el hecho es que su cielo era tan hermoso que parecía estar suspendido en un eterno crepúsculo. Todo el perímetro que seguía las curvas de la pista estaba adornado con inmensas publicidades de Marlboro, de Good Year y otras más. También habían neumáticos apilados a manera de muro de contención a la salida de ciertas curvas en caso se produjese alguna pérdida de control por parte de algún vehículo y se saliera de la pista. En uno de sus tramos el circuito tenía un hermoso túnel, el cual era captado por las cámaras de televisión desde un ángulo de treinta grados sobre su izquierda aproximadamente, se veían sus luces amarillas señalando la ruta de los pilotos y sobre la derecha de la boca del túnel se observaba la bahía de San Marino con las lujosas embarcaciones estacionadas en el muelle y otros navíos que empezaba a atracar, todo sobre el fondo azulino de un mar impecable y un cielo, como digo, eternamente crepuscular. Además estaba presente el ruido inconfundible de los motores de estos autos que cuando los escucho en la actualidad me remontan a aquellas épocas y mis sueños de piloto. Eran épocas en que Niki Lauda iba cediendo paso al francés Alain Prost en los puestos de avanzada de
la Fórmula 1 hacia mediados de los años ochentas para luego ser destronado por el finado Ayrton Senna.

 

            Pienso que San Marino es un buen destino para viajar. Es la república más pequeña de Europa y, contrariamente a lo que se pueda suponer, es la más antigua del continente europeo habiendo sido fundada alrededor del año 300 de la era cristiana. Este pequeño país goza de la gran vista que ofrecen Los Apeninos representado dentro de su territorio por el Monte Titano. Si es usted coleccionista de estampillas o de monedas le debe interesar visitar este país ya que sus ediciones limitadas de la moneda Euro de nivel local son muy apreciadas entre los numismáticos de todo el mundo. Lo mismo ocurre con sus timbres de correo que son subastados a precios base, bastante considerables. Otro destino turístico, por increíble que parezca, puede ser el circuito de Fórmula 1 ubicado en Imola y no me refiero a visitarlo cuando se esté celebrando una competencia sino como un sitio histórico donde perdió la vida uno de los grandes pilotos de la historia de
la Fórmula 1, el brasilero Ayrton Senna. En efecto, para los que no tomaron nota en su momento, la famosa curva de Tamburello, donde perdiera la vida el piloto brasilero, se encuentra dentro del circuito de Imola en San Marino, aunque sería más preciso decir que ahora han convertido esa peligrosa curva en una inofensiva chicana o recta.

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