CUANDO LOS AMIGOS SE VAN A VIVIR A OTRO PAÍS
October 17th, 2007Viajar, dejar una ciudad y empezar una vida nuevamente, esa es la parte de viajar que no me gusta, si bien no todos los viajes son así, muchos de estos pueden conducir a ello. Recuerdo claramente el día en que dos de mis mejores amigos se fueron a vivir a otro país.
Yo sabía ya desde hace como un mes o dos antes, la fecha en la cual dejarían nuestro país, entonces, de alguna manera me iba preparando psicológicamente para ello, primero opté por no pensar en el tema, pero cuando me di cuenta que las fechas se acercaban y que era realmente inminente, comencé pensar y pensar, por momentos en la soledad de mi cuarto, no podía dejar de llorar, pensando en el tiempo que pasaría sin poder verlos otra vez, si algo les pasaba, con quien iba a conversar los fines de semana, quienes me iban a llamar para salir un rato a pasear en la noche de barranco, quienes simplemente estarían allí para cuando los llame y les diga puedo hablar con ustedes, y es que estos dos amigos: Luciana y Alexis, fueron siempre un referente que tuve presente.
Obviamente por motivos de trabajo o estudio, hubo tiempos en que no nos vimos muchos ni hablamos mucho tampoco, podían pasar intervalos grandes de tiempo y luego volvíamos a comunicarnos, pero siempre lo hacíamos como si el tiempo no hubiera pasado, como si tan solo un día antes hubiéramos hablado en persona.
Ya, poco tiempo antes de que ellos partieran, comenzamos a salir más a menudo, incluso celebré mi cumple con ellos, cada vez que salíamos, escogía los lugares donde siempre estuvimos, donde siempre salíamos juntos, como forma de despedirme también de esos sitios, sabiendo que venga con quien venga , el sitio nunca será el mismo.
Un día antes que se fueran, no me atreví a llamarlos, dije que las cosas sean como tengan que ser, el mismo día, sabía mas o menos a que hora partía su vuelo, pero la misma noche pensando deduje que tendrían que estar antes en el aeropuerto. A eso de las 7 a.m. me desperté y prendí la tele, estaba indecisa entre llamar o no y cuando me decidí y el teléfono sonaba a la espera de que conteste mi amigo, lo divisé en las noticias, estaban haciendo un reportaje sobre las medidas de seguridad en el aeropuerto y allí vi a uno de mis amigos preguntándole algo a un miembro de seguridad. Eso definitivamente fue la señal, hablé con mi amigo y me dijo que vaya al aeropuerto, que todavía de un rato se embarcaban, y así lo hice, manejé hasta el aeropuerto, los vi, conversamos, algunos otros amigos también estaban allí y esa fue la despedida, no lloré, o mejor dicho traté de no hacerlo, pero camino a casa unos fuertes dolores en el pecho hicieron que esa barrera que me había puesto se quiebre y empecé a llorar desconsoladamente, sabiendo que pasaría un tiempo hasta que los vuelva a ver.