Wilderness Adventure

Esa aventura. Un escapar. Donde soy único

July 13th, 2007

El mundo está rápido. Rápido y voraz. Cada detallismo se lo come el segundo que necesitamos para terminar un trabajo. Y ‘ser mejores’. El mundo nos demanda mucha actividad laboral. A veces nos encierra en los muros de la rutina, hasta el punto inimaginable de alienarnos. Como Gregorio Samsa, aquel personaje inventado por Franz Kafka para criticar la vorágine del día a día. Y la caducidad de las formas felices de distraerse. El mundo está veloz.

Si no es trabajo, es estudio. El asunto es la ocupación constante del hombre. En tal circunstancia, lo importante es sintonizar con lo que esto significa. Y ser consciente de las revoluciones de los nuevos tiempos. Pero acá hay un tema en el aire: el turismo. Y para que no esté volando, diré que su relación con lo expuesto al inicio es crucial y totalmente coherente. Y ése es el objetivo del presente post. Aturdido por sus múltiples responsabilidades modernas, el hombre actual ve al turismo como una forma de desligarse del estudio o trabajo y dejar el universo cotidiano. Y ser salvaje.

La aventura es eso: sumergirse en un terreno desconocido con una actitud atrevida. Es escaparse de las reglas por un instante y eternizarnos en un paraje solitario o poco habitado. La cuestión es que no hablamos con humanos, sino con la naturaleza, con sus plantas. Su fauna. Es el mismo escenario visitado quien nos lo dice todo. Así, establecemos una relación de mutua comunicación: él (atractivo turístico) se nutre de nuestra vida y nosotros nos alimentamos de su belleza.

Pero el escritor británico Gilbert Keith hace la aclaración: “La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo”. Esta frase resume, por un lado, el carácter osado del tour que realicemos y, por otro, la responsabilidad que tenemos en la ejecución del viaje. No obstante, siempre debemos tener la mirada apta para ejecutar acciones inesperadas y sorprendernos ante un inaudito paisaje.

No en vano el novelista inglés Clarke escribió que “la única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible”. Y una forma excelente de hacerlo es a través del turismo. A parte, más allá de los buenos momentos, ganamos experiencia y mayor conocimiento del mundo. Ése que habitamos seres humanos tan próximos, pero tan distintos. Así, es relevante también reflexionar sobre la razón de ser de nuestras visitas.

Finalmente, quiero que pensemos un poco sobra la tercera parte de mi titular: “Donde soy único”. Es que es claro que las excursiones turísticas son un intento por desplegar nuestra propia personalidad en todas las cosas. Dejamos huella de nuestra forma de ver el mundo en cada museo visitado, en cada paraje saboreado, en cada adiós de despedida. Asimismo, las impresiones valorativas que producen las nuevas realidades no son las mismas en todos los viajeros. A nosotros nos llamará la atención sobremanera algo; a fulano, esto; a mengano, lo otro. Y así.

Las aventuras alrededor del mundo nos esperan. Aguardan silenciosas nuestra sabia decisión y voluntad de apartarnos de lo cotidianeidad e inmiscuirnos en el fascinante mundo de los viajes. ¿Le gusta la idea? ¿Cuándo lo hará? Suerte.

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