JAVA TIERRA DE TSUNAMIS SEGUNDA PARTE
August 14th, 2007Así es, todo quedaba ultimado para mi viaje a Java en 2004 para tomar parte en el campeonato de tabla que se realizaría en esa ciudad para fines del año en curso. Pensé que sería una buena oportunidad para conocer aquellos territorios un poco más de cerca. El bichito por viajar ya me había picado fuerte desde que vi el documental Siguiendo Las Olas y las aventuras por las playas del continente asiático. El viaje en verdad era costoso, al menos si no lo hacía en plan de aventura. Algo raro me impulsaba a no salir de viaje sin tomar unas reservaciones como era mi costumbre hasta entonces. Había viajado antes a Hawai y a Perú pero siempre con una pequeña mochila y mi tabla, no llevaba nada más, me las arreglaba como podía durante el viaje, trabajaba algunos días en la ciudad y me costeaba el viaje de regreso sin embargo esta vez todo fue distinto y eso que había visto un documental que comulgaba con mi estilo. Como digo me provocó viajar tranquilo, con pasaje de ida y vuelta asegurado y hospedándome en un hotel. Mis padres tomaron muy bien mi nueva actitud, situación que aproveché para pedirles que me ayudaran a costear el viaje. Con buena gana aceptaron. A mi padre nada le costaba, era un hombre de negocios que había trabajado muy duro para conseguir la posición que tenía. Y en efecto conseguí un muy buen financiamiento para el viaje. Lo único que le disgustó a mi madre es que justamente me iba a perder las navidades y las fiestas de fines de ese año. Mi padre por su parte era indiferente a estas celebraciones y hubo años que se encontraba en viaje de negocios o sea que ya sabía lo que era “perderse” esas celebraciones. Lo que no imaginé en ese momento, mejor dicho lo que no me esperé en esos momentos fue la agilidad mental de mi madre quien propuso que la familia viaje junta hasta Java. No era mi intención supeditarme a ese tipo de contingencias pero no pude hacer ni decir nada ya que eran mis padres quienes costearían casi el total de los gastos de mi viaje. En esas discusiones estábamos cuando mi padre consultó su agenda y vio que dos días después de noche buena tenía una importante reunión para el cierre de un negocio de importaciones. Pero mi madre no se rindió y propuso que yo me adelantara en el viaje y que ellos me alcanzarían para celebrar juntos el fin de año en Indonesia. Me pareció una salomónica decisión y todos, incluido el destino, estuvimos de acuerdo. En esos momentos nadie se iba imaginar lo que pasaría hacia fines de ese año. Cuando no te toca…
Como disponía de más tiempo entonces además de mayores recursos decidí visitar otros países aledaños antes de meterme de lleno en el campeonato de tabla en Java. Era una buena oportunidad para conocer Sri Lanka, país de donde provenían muy buenas referencias acerca de las costumbres y las playas hermosas que allí se encuentran y el destino siguió tejiendo. Mi llegada a ese país fue el día 20 de diciembre con las celebraciones de noche buena cuestas. Esta vez si sabía donde pasaría esas noches y cuando aterrizó mi avión, como nunca, espere a que me recogieran en el aeropuerto. Mi padre había contratado por intermedio de uno de sus amigos un servicio de guía que me llevarían y traerían mientras estuviese en Sri Lanka. El amigo que le proporcionó esta comodidad tenía inversiones hoteleras en varios países y nada le costó apoyarlo con ese servicio. Es así que un hombre pequeño, de semblante serio y vestido informalmente me esperaba en el aeropuerto portando un cartel en alto, que lo hacía verse aun más ridículo, conteniendo mi nombre. Cuando lo miré, bajo el letrero y supo inmediatamente que era yo. Seguramente ya tenía mi descripción física detallada, aunque, no hacía mucha falta los detalles, ya que yo era un espécimen raro en aquel país donde el promedio de altura es muy bajo. Yo con mis casi dos metros y mi amplitud de espalda merced al deporte que practico resaltaba como una mosca en un pastel de bodas. Me saludó en inglés y se presentó como mi guía y salvador durante mi estancia en ese extraño país. Fueron las palabras justas tomando en cuenta lo que sucedería.