JAVA TIERRA DE TSUNAMIS TERCERA PARTE
August 28th, 2007Y el hombrecillo me recibió cordialmente en el aeropuerto de Colombo en Sri Lanka. Se presentó como Yuki y se ofreció a guiarme por la ciudad en mis días de estancia. La verdad me quedaría y pasaría la navidad en ese país para posteriormente el mismo 26 de diciembre embarcarme rumbo a Java a tomar parte en el campeonato que se realizaría entre los días 27 y 30 del mes en curso. Por mi parte me presenté y le dije que en la medida de lo posible no lo importunaría y saldría solo a conocer la ciudad previas referencias suyas por supuesto. Aceptó de buena gana mi estilo y abordando un taxi nos dirigimos rumbo a mi hotel. El hotel elegido quedaba en el centro de la ciudad y en el camino Yuki me puso en autos acerca de una pequeña “disputa” como él mismo llamó aun conflicto étnico que vivía el país desde hacía dos décadas entre le gobierno nacional y el movimiento insurgente Los Tigres de
la Liberación de Tamul Eelam. Sin embargo hacía un par de años de esas fechas que ambos bandos se habían dado una tregua e hicieron un alto al fuego. Sin embargo era mejor estar prevenido. Yuki también me informó que habían sido colonia del Reino Unido hasta 1948, año en que consiguieron su independencia. Otro punto que me interesó fue la religión ya que sabía que el budismo, religión que encontraba particularmente coherente, estaba muy difundido en aquel país. Es así que Yuki me confirmó que en esa isla el budismo estaba presente desde el siglo III antes de la era cristiana y que los primigenios pobladores de esta isla fueron nada menos que los Vedas. El país empezaba a interesarme más que por sus olas. Al fin llegamos al hotel y decidí descansar el resto del día, había sido u viaje largo con muchas escalas y quería dormir para levantarme muy temprano al día siguiente.
Esa noche me quede pensando en lo que me había contado Yuki acerca de los Vedas y pensé que era una magnífica oportunidad para acercarme a su filosofía con poca o ninguna alteración de Oriente. Es así que al día siguiente decido trasladarme a la zona del sudeste del país, específicamente a la ciudad de Galle donde tenía la referencia de un villorio donde se asentaban descendientes directos de los mismos. Yuki por supuesto se ofreció a acompañarme lo cual acepté. Es así que esa misma noche llegamos a la ciudad y quedamos alojados en u hotel de la costa, no me había olvidado de mi viejo amigo, el mar y quería estar cerca para correr algunas olas y no perder la forma para el campeonato que se avecinaba. En esos días tuve la oportunidad única de visitar aquel villorio y conocer de cerca a los descendientes directos de los Vedas, quedé impresionado por su sencillez y me retiré prometiendo que ahondaría en mis investigaciones sobre esa forma de pensamiento. Y pasaron los días y llegó el fatídico 24 de diciembre de ingrata recordación. Se había registrado un fuerte sismo que se pudo sentir en la madrugada de aquel día pero lo pero vino en la mañana. Estaba medio dormido todavía pero recuerdo haber estado en el balcón del décimo piso del hotel. El día que nos registramos había la opción de tomar una habitación en el segundo piso o en el décimo, el resto estaba copado y Yuki sugirió el décimo piso por la vista magnífica del Océano Indico. Ahora tocaba contemplar desde ahí el tsunami que atacó nuestra costa. Entre sueños vi que la orilla era muy extensa y por debajo del hotel corría el malecón con algunos autos circulando a poco nivel por encima de la playa. Di media vuelta y salí de mi habitación para avisarle a Yuki, quien se encontraba en la habitación de a lado, que en unos momentos bajaría a buscar unas olas, él me dijo que lo esperara porque quería conocer como era el deporte del surf. Así lo hice y volví a mi balcón a contemplar el mar.
En el momento que regresé y miré la orilla noté que el mar se acercaba pero de manera extraña, nunca había visto nada similar, un pared de agua se levantó casi frente a mi, y quedé paralizado por el pánico, se veía tan cerca, dios mío. Se levantaba por mi izquierda y venía en dirección de derecha tomando como referencia mi visión. Cuando golpeó la costa prácticamente engulló el malecón que estaba debajo del hotel junto con toda persona o auto que pasaba por ahí, las pocas personas que estaban en la playa, seguro ni la vieron y ya se dieron cuenta cuando estaban en medio de las aguas. El agua alcanzó entonces las estancias bajas del hotel donde me encontraba y llegó por lo menos hasta el sexto piso, se escuchaban los gritos de la gente que desesperada luchaba por sobrevivir. Yo en mi cuarto no sabía que hacer. Otras olas igualmente grandes llegaron una tras otra pero no con la fuerza demoledora de la primera.