PENSANDO EN UN VIAJE A LA CIUDAD DE LA RISA
October 24th, 2007Una de las cosas que ha caracterizado a las personas que viven en el continente asiático es que no pueden expresar sus emociones con claridad, es decir, son reacios a efectuar cambios de expresión en su rostro, por lo cual se dice que este es un cliché que define su personalidad.
Ahora, si usted estaba pensando hacer un viaje a Japón o a algunos lugares del continente asiático, pues prepárese, ya que ahora se encontrará con un panorama diferente, puede que en no todos los aspectos, pero al menos, los asiáticos se reirán más.
Lo que se supone está pasando es que en Japón por ejemplo, se están inaugurando escuelas en donde uno aprenderá a reírse, es decir, donde aprenderá a expresar la alegría adecuadamente. Y es que según unos estudios realizados, la risa es un gran influyente en la economía, es decir, se quiere emplear a ésta como un facilitador a la hora de concretar un negocio o simplemente a la hora de predisponer una transacción muy conveniente para nosotros.
De esa forma, hasta se ha creado un Instituto Japonés de la Risa, pero principalmente, lo que se está buscando desarrollar son unas cámaras digitales que tomen fotos automáticamente una vez que el usuario o alguna persona en cercanía a la cámara se haya reído, es decir, un novedoso invento que sin duda va a revolucionar la empresa fotográfica y por consiguiente los recuerdos de nuestros viajes.
Bueno, si usted está pensando en darse un viaje por allá, ya va a tener la oportunidad de poder apreciar de primera mano esta nueva tecnología, sin duda, si tiene algo de dinero extra, hasta podría comprarse una de las nuevas camaritas que han salido al mercado, aunque si usted es de reírse fácil, le será muy difícil evitar que la camarita le tome foto tras foto, por lo cual tendrá que mantenerla apagada.
Además, se dice que la risa es un potente rejuvenecedor, por lo que a nadie le vendría mal reírse un poco más de lo debido. En mi caso, la risa ha sido parte fundamental de mi vida, no puedo imaginarme a mi misma sin una sonrisa. De hecho, si iría a Japón, me sentiría muy aislada, ya que ellos no se ríen y yo sí poseo una forma, hasta en algunos casos escandalosa de hacerlo, tal vez con la nueva tendencia de reírse hasta sería calificada como maestra de alguna de las escuelas de la risa y más allá de aburrirme enseñando (como suele suceder en cualquier escuela), hasta podría divertirme muchísimo y ¿por qué no?, hasta podría aplicar a hacer una maestría o un doctorado en lo que mejor me sale a mi parecer.
En todo caso, si alguien se va de viaje a Japón pronto, me cuenta que diferencias pudo encontrar en las personas, a lo mejor por allá todos se están riendo imparablemente a estas horas.