Wilderness Adventure

SIN MIEDOS EN LA CIUDAD DEL CABO

September 20th, 2007

Las veces que he tenido oportunidad de conocer o de entrevistarme con ciudadanos del continente americano, he podido recoger sus sentimientos acerca de su gusto por la cultura europea. Varios de ellos buscan la mínima oportunidad para viajar hasta el viejo continente en busca, sobretodo, de la cuna de la cultura. Aunque siendo rigoristas, la cuna de la cultura se encuentra en Asia, ese continente que parece ajeno al planeta. Pero volviendo al tema, esa es la óptica que he recogido de varios colegas, amigos y terceros que residen en América. Sin embargo en Europa otro es el sentir y aquí sí hablo a título personal, pero a mi me llama la atención el continente africano. Hay una ciudad en especial que es muy recomendable como destino de viaje para las personas que tienen el concepto africano en la mente, afincado como prejuicio. En esta ciudad hay que olvidarse de mosquiteros y vacunas para la malaria, es una ciudad bastante cómoda y hasta cosmopolita, aun el agua del grifo es inocua. Quizá sea la ciudad puente entre el primitivo pueblo africano, cuna de la raza humana y Europa y toda su avanzada cultural, un punto de transición entre los extremos que ofrece la pobreza extrema y las economías consolidadas. Y esto, quizá se deba al afán de alejamiento del apartheid.

 

            Ciudad del Cabo se encuentra en el país de Sudáfrica, su población está compuesta de africanos, holandeses, ingleses, musulmanes e hindúes. Este crisol de razas le otorga su cualidad cosmopolita a Ciudad del Cabo y la ha convertido en la tercera ciudad más poblada de Sudáfrica, siendo además su capital legislativa por albergar en su territorio al Parlamento Nacional. Lo ideal es llegar a la ciudad vía marítima. El avistamiento de tierra, a bordo de un crucero resulta magnífica y se puede observar con el agua del océano se va aclarando conforme nos acercamos a las costas del puerto. Se puede distinguir con claridad la península y una extensa área verde en su extremo izquierdo. Ya en la ciudad hay que buscar alojamiento, los cuales se presentan en tres grandes grupos según las posibilidades del viajante. Si se quiere abaratar los costos al máximo, podemos recalar en una habitación para mochileros con un promedio de 15 dólares por noche y ubicados en pleno dentro de la ciudad, donde se encuentra todo el movimiento. Un término medio se puede encontrar en algunos hoteles que pueden llegar a un promedio de 500 dólares por noche y digo término medio porque los más lujosos bordean los 1000 dólares en promedio por noche.

 

            Lo que si resulta cómodo es la renta de un auto. Lo conseguí por poco más de 15 dólares, si mal no recuerdo era un Yugo con el detalle de que  el timón estaba sobre la derecha del vehículo. Los problemas empezaron cuando salí del lugar de renta de vehículos, ya que en mi prisa no me di cuenta o no escuche las recomendaciones del trabajador que me rentó el auto. Sucede que se debe conservar el lado opuesto a la hora de conducir, ya lo sabía, pero al verdad en esos momentos no me percaté y por poco y mi imprudencia termina en un accidente de proporciones. Afortunadamente no pasó de un susto y de algunas frutas en el suelo, luego de lo cual me dirigí a Long Street, mi objetivo, donde se concentran las mejores tiendas de la ciudad además de los mejores restaurantes donde se puede probar el exquisito estofado de cocodrilo.

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